
Me siento inquieto por tantas incógnitas.
Creo que lo que escribo hoy, no es nada más que el prólogo de algo más. Algo que vendrá, algo que será.
Ahora ni siquiera me siento en la silla de madera. Tampoco observó a a luna.
Sólo me recuesto en el piso mientras acaricio a mi perro. Lo miro y pienso… Si me escapo en busca de ella. ¿Me acompañarías?
Me aturde el silencio. Siento varios vacíos, pero… tranquilo. No tengo ideas depresivas, ni estoy sumido en un bajón.
Simplemente estoy con ansiedad, ya sé que esa ansiedad puede irse hacia otros lugares no tan buenos.
Pero también sé que toda mi vida fui ansioso. Que ahora no dejo de serlo.
No sé si es la misma ansiedad que me hacía comer de todo por nervios. No sé si es la misma ansiedad que me hacía actuar impulsivamente por querer conseguir cosas. No sé si es la misma que me produjo varios bajones.
No lo sé, pero creo que está vez son unas ansias de «Ella»
Una ansiedad por verla, por estar con ella.
Una ansiedad por sentir su Revolución.
Por acercarme al sol en sus cabellos, sin miedo a encenderme al llegar a ella. Aunque me prenda en fuego, ella lo vale e incluso creo que ella podría no lastimarme. Imagino que ella es capáz de apagar el infierno .
Siento ansiedad, por sentir la refrescante brisa de su danza guiada por el viento.
Quiero verla, no quiero tenerla porque amo su libertad.
Sólo quiero estar con ella.
Entonces pienso… y si salgo.
Si salgo a buscarla, ella es como un tesoro sin mapa.
Aunque me lleve toda la vida, quiero una respuesta.
Siempre soñé con viajar , con tener un poco de adrenalina que me haga pretender que mi vida nunca cayó en la monotonía.
Asi que salgo, preparo un dinero que ahorre desde pequeño.
Llevo una mochila con algo de ropa y llevo por si acaso mi guitarra, imagino que la necesitaré en algún momento.
Antes de salir.. deje una nota que decía: Estoy bien y voy a estar bien, llevo mi celular… les mostraré por donde ando. No intenten detenerme. Esta aventura es necesaria y sé que se molestarán bastante. Lo siento, el «yo» impulsivo lo hizo de nuevo.
y firmé la nota como «el blog del callado» y un Te amo
Mi perro como de costumbre se despidió con mucho jubilo.
Lo abracé y le dije, esperame… te contaré como es ella, mientras jugamos como siempre lo hacemos.
y así comenzó mi búsqueda sobre ella. Seguiré escribiendo… no cosas como «viajé x horas» o «dormí en x lugar*
Por más que ella se volvió «el tema central de mi blog», siempre el centro serán mis divagues.
Soy el callado y decidí salir